SOCIEDAD DE BIBLIÓFILOS CHILENOS, fundada en 1945

Chile, fértil provincia, y señalada / en la región antártica famosa, / de remotas naciones respetada / por fuerte, principal y poderosa, / la gente que produce es tan granada, / tan soberbia, gallarda y belicosa, / que no ha sido por rey jamás regida, / ni a extranjero dominio sometida. La Araucana. Alonso de Ercilla y Zúñiga

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Location: Santiago de Chile, Región Metropolitana, Chile

Editor: Neville Blanc

Sunday, October 22, 2017

Facsímile de Alonso González de Nájera. El Viejo Libro


Wednesday, October 04, 2017

publicar-con-calidad-editorial


“Internet ha abierto puertas que el sector editorial tradicional no estaba dispuesto a abrir”

 

 
Por Micaela Siskin, técnica en Periodismo, estudiante de Ciencias de la Comunicación y correctora




http://lascorrectoras.com/publicar-con-calidad-editorial/

Tuesday, October 03, 2017

Biblia Latina, Mainz: ca. 1454. Commonly known as the Gutenberg Bible.

Beinecke Library @BeineckeLibrary Hace 47 minutos
In classroom today for REL760/RNST513: Biblia Latina, Mainz: ca. 1454. Commonly known as the Gutenberg Bible.
 
 
 
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Saturday, September 23, 2017

Junio 2017:

Junio 2017:
la Sociedad de Bibliófilos Chilenos realizó en el Club 50 su Cena Anual, dedicada a la gastronomía en El Quijote.
 
















 

Mirada femenina sobre América del Sur: Maria Graham







http://coleccioncisneros.org/es/editorial/cite-site-sights/mirada-femenina-sobre-am%C3%A9rica-del-sur-maria-graham#.WcXgku8TUqo.link

LA BIBLIOTECA

"La es la más democrática de las instituciones, porque nadie en absoluto puede decirnos qué leer, cuándo y cómo." Doris Lessing

Saturday, September 16, 2017

DE NUESTROS SOCIOS: DON SEBASTIAN EDWARDS

Columna de Sebastián Edwards: Aborto y Tribunal Constitucional



Autor: Sebastian Edwards

La Tercera

Columna de Sebastián Edwards: Aborto y Tribunal Constitucional
Los ministros del TC el 16 de agosto, durante el primer día de audiencias públicas por el proyecto de aborto.


Durante las últimas semanas, los chilenos descubrieron que el Tribunal Constitucional -una institución sobre la que no saben casi nada, ni siquiera su número de miembros- tiene un poder enorme. El TC puede desrielar proyectos de ley aprobados por una amplia mayoría del Congreso, o cambiarlos en forma radical. Se ha dicho que el TC opera como “una tercera cámara legislativa”, ya que tiene el poder de alterar el sentido (y el fondo) de la legislación aprobada democráticamente por el sistema político. El problema, aseguran, es que esta “tercera cámara” está compuesta por individuos elegidos “a dedo” y en base a un cuoteo político abyecto.
Según sus detractores, eso sería lo que el TC hizo con “la objeción de conciencia” en el proyecto de aborto por tres causales. El TC cambió las palabras del texto aprobado por el Congreso, de modo que la objeción pueda, ahora, tener una base institucional. Ello, dicen, fue un traje hecho a la medida de la Universidad Católica, y le permitiría a la PUC no practicar abortos en sus dependencias clínicas. Esto, independiente de lo que piensen sus médicos en forma individual. Esta decisión del TC causó desazón, escándalo y controversia, que algunos expertos constitucionales -entre los que destaca el profesor Fernando Atria- argumentaron que la Presidenta debía vetar el proyecto y regresarlo al Congreso.



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Al final, y para evitar demoras y nuevos debates legislativos, La Moneda decidió promulgar la ley tal como la reescribió el TC. Como consecuencia, Chile tiene ahora una legislación sobre aborto por tres causales, pero es una ley que no refleja en forma cabal las “intenciones originales” del legislador. Es, se puede argumentar, una ley que viola los principios básicos de un sistema democrático.

Un misterio

 Pero, más allá de este caso concreto, lo más sorprendente es la poquísima importancia y el casi nulo interés que, hasta ahora, se le ha dado al Tribunal Constitucional en las discusiones políticas chilenas. No es una exageración decir que para la inmensa mayoría de los ciudadanos esta es una institución oscura y misteriosa.

 Este desinterés contrasta fuertemente con lo que sucede en otros países, como los Estados Unidos, donde las acciones de la Corte Suprema -institución que juega el rol de corte constitucional- son seguidas con atención y detalle por la prensa y el público en general.

Hace unos días hice la siguiente prueba: les pregunté a ocho amigos y amigas chilenas -todas personas informadas, ex ministros, periodistas influyentes y columnistas de fuste- cuántos miembros del Tribunal Constitucional podían nombrar. El que más nombres pudo dar, nombró a tres; varios de ellos no pudieron darme ni un solo nombre (aunque casi todos sabían que el nuevo presidente del TC había sido un asiduo columnista de revistas de corte nazi) (1.-).

Luego le pregunté al mismo grupo por los consejeros del Banco Central. Y si bien tan solo uno de los encuestados es economista, la gran mayoría pudo nombrar a los cinco integrantes del consejo del instituto emisor.

 Repetí el ejercicio en los EE.UU. con un grupo de amigos de similares características. Todos ellos, sin excepción, pudieron identificar a los nueve integrantes de la Corte Suprema; en contraste, tan solo uno pudo referirse a más de un miembro de la Reserva Federal.

Lo recién contado no es una crítica. Es tan solo la constatación de la enorme diferencia que existe en los dos países. En Chile hay una preocupación preponderante por lo económico, mientras que en los EE.UU. hay mayor inquietud por las instituciones políticas y por el proceso a través del cual el sistema adjudica y decide las controversias constitucionales.

Transparencia vs. oscuridad


 Hace unos meses, el Presidente Donald Trump nominó al juez de la Corte de Apelaciones del Décimo Circuito, Neil Gorsuch, para una vacante en la Corte Suprema. Según el sistema estadounidense, el Senado en pleno tiene que dar su consentimiento para que el nombramiento se haga efectivo. El Senado vota después de varios días, en los que el candidato es sometido a un agresivo interrogatorio por parte de la Comisión de la Judicatura de la Cámara Alta. El proceso fue transmitido en vivo, íntegramente y sin interrupciones, por la cadena CNN, y tuvo una enorme cobertura en el resto de la prensa. No es una exageración decir que el país se semiparalizó para escuchar esta suerte de examen oral que rendía uno de los juristas más respetados del país ante una veintena de senadores.

El espectáculo fue alucinante. Un hombre calmado, seguro de sí mismo, con gran dominio de las teorías constitucionales, graduado en una de las mejores escuelas de Derecho del mundo (Harvard Law), contestaba preguntas dificilísimas, hechas por hombres y mujeres graduados de escuelas igualmente buenas, con un mismo grado de sofisticación y experiencias. Muchos de los senadores habían sido fiscales en sus respectivos estados y habían enseñado derecho constitucional. El “pimpón” que se produjo, sobre teorías legales, precedentes, historia, interpretaciones judiciales, lingüística y filosofía fue de un altísimo nivel (el rector Carlos Peña hubiera gozado; los debatientes recurrieron, en forma repetida, a su querido Emanuel Kant para subrayar sus argumentos). Se trató de una enorme lección en educación cívica. Tanto es así que varios colegios interrumpieron las clases para que los niños pudieran mirar lo que estaba pasando.

Fue un proceso transparente y abierto, de cara a la población. En todo momento la gente podía verificar si el nominado tenía la estatura requerida, los conocimientos esperados, la calma, la preparación y el temperamento necesarios para decidir casos vitales para el futuro de la nación.

La visión constitucional de Neil Gorsuch es conservadora y, por decir lo menos, controversial. Al final, y después de este largo drama, que a ratos parecía sacado de una película de suspenso, fue confirmado por un estrecho margen (54-45), y la Corte Suprema volvió a tener su contingente completo de nueve miembros.

Reformar el TC

Hay diferentes modelos sobre cómo deben ser los tribunales constitucionales. En algunos países, como en Alemania y Chile, el TC puede opinar sobre la constitucionalidad de las leyes antes de que sean promulgadas. En otros, como EE.UU., es necesario que alguna persona o institución afectada por una ley ya aprobada -en inglés, alguien que tenga “standing”- les solicite a las cortes que se pronuncien sobre su constitucionalidad. El proceso empieza en las cortes federales más bajas, y solo algunos casos -una centena por año, más o menos- llegan a la Corte Suprema. Después de un alegato corto, pero muy intenso, la Suprema emite un veredicto, pero jamás reescribe la legislación como lo hizo nuestro TC en la ley de aborto por tres causales. Eso es legislar, y el Poder Judicial en EE.UU. no puede hacerlo; es una violación del principio básico de separación de los poderes del Estado.
No sé si Chile debiera seguir el modelo alemán o el de EE.UU. Ambos tienen aspectos favorables y aristas negativas. Es una discusión que debiéramos tener durante los próximos años.

Pero lo que sí sé son dos cosas: en primer lugar, es de esencia que empecemos a prestarle más atención al TC, que sigamos con atención sus deliberaciones, que critiquemos sus errores, que le exijamos a sus miembros ser justos y dejar la política y las creencias religiosas en casa; que rechacemos con fuerza su politización, que esperemos que sean los mejores jurista quienes lo compongan. En segundo término, el proceso de nombramiento de sus miembros debe ser abierto, transparente, sujeto a audiencias públicas, a interrogatorios por parte del Senado, a testimonios televisados. Todos sus miembros, sin excepción, debieran estar sujetos a la aprobación por parte de la Cámara Alta.

La calidad de nuestra democracia depende de este tribunal: es hora de tomarlo en serio.


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Sí, pero tiene un impresentable error sobre el Presidente actual: no es cierto que haya publicado en revistas pro nazis

Saturday, September 09, 2017

La Biblioteca Nacional de Francia rinde homenaje a Pierre Bergé

La BnF rend hommage à Pierre Bergé


Pierre Bergé avait constitué au long de sa vie une exceptionnelle collection de livres rares qui s’inscrivait dans la longue tradition de la bibliophilie française. « Pierre Bergé a entretenu de longue date des liens avec la Bibliothèque nationale de France et sa Réserve des livres rares. Il était un ami de la BnF. Son intense activité de collectionneur était l’une des expressions de la passion de la littérature qui l’animait », Laurence Engel, présidente de la BnF.
 
 
légende ci-après
Pierre Bergé
En décembre 2015, Pierre Bergé avait fait don à la BnF du précieux exemplaire des épreuves des Poètes maudits de Verlaine abondamment corrigées par l’auteur en vue de l’édition augmentée de 1888.
Pierre Bergé avait également réservé à la BnF la vente de son manuscrit de Nadja d’André Breton, classé œuvre d’intérêt patrimonial majeure en février 2016. Le manuscrit a ainsi été acquis le 1er mars 2017. La BnF a par ailleurs acquis plusieurs pièces lors les deux premières ventes de la bibliothèque de Pierre Bergé : les épreuves corrigées des Valentines de Germain Nouveau, poète proche de Rimbaud et de Verlaine, les épreuves corrigées de l’édition du discours de Victor Hugo au Congrès de la Paix le 21 août 1849, où est ébauchée l’idée d’une communauté européenne et l’un des rares exemplaires coloriés de La Porte des rêves de Marcel Schwob.
Mécène de l’établissement, il était membre du Cercle de la BnF, présidé par Jean-Claude Meyer, depuis sa création.
Il participait régulièrement aux dîners de mécénat de la BnF qui contribuent à l’acquisition d’œuvres majeures du patrimoine.
La Fondation Pierre Bergé – Yves Saint Laurent avait apporté son soutien à l’exposition d’Alain Fleischer - Choses lues, choses vues, présentée sur le site Richelieu en 2009. Un ensemble exceptionnel des pièces les plus précieuses de sa collection de livres rares - manuscrits, autographes et livres imprimés, avait été présenté à la BnF I Arsenal en 2013 dans l’exposition Vers et prose : livres rares de la bibliothèque de Pierre Bergé.


http://www.bnf.fr/fr/acc/x.accueil.html

The Beinecke Rare Book & Manuscript Library

The Beinecke Rare Book & Manuscript Library is one of the world's largest libraries devoted entirely to rare books and manuscripts and is Yale's principal repository for literary archives, early manuscripts, and rare books. The Beinecke Library's robust collections are used to create new scholarship by researchers from around the world.

No dejes de navegarla y visitarla:

http://beinecke.library.yale.edu/


https://twitter.com/BeineckeLibrary

Entrevista a John Banville

Entrevista a John Banville: John Banville (Wexford, Irlanda, 1945) tiene el aspecto de un verdadero gentleman hasta que comienza a disparar con su lengua viperina. Es el perfecto caballero-canalla. Atildado y suave en las formas, pero con un discurso ácido y sarcástico. Una doblez que se observa en su personalidad y en su literatura, donde se bifurca en dos escritores muy diferentes: el sosegado y preciosista Banville, autor de El mar, Los infinitos o Antigua luz, novelas que le acercan a Henry James y Vladimir Nabokov; y el vehemente Benjamin Black, látigo de la Irlanda católica y autor de las novelas negras El secreto de Christine, En busca de April o Venganza, próximas a las historias de Raymond Chandler o Dashiell Hammett en las que apenas cambia Los Ángeles por el Dublín de los años cincuenta. La trayectoria vital de Banville ayuda a explicar su doppelgänger literario: nacido en la década de los cuarenta, estudió en un colegio católico y su madre tenía una ferviente fe. Aquella era una Irlanda –no muy lejana a la actual, según el escritor– en la que la Iglesia lo controlaba todo, hasta la política. No obstante, él pronto se desligó de su familia y de la Iglesia, comenzó a viajar...

Para leerla completa cliquear: Entrevista a John Banville

Teresa Crimesi, gran dama de la edición francesa

Teresa Crimesi, gran dama de la edición francesa, viene a la UC


La Tercera
 
Autor: A.G.B.

Ex editora general del sello Galllimard estará en La Ciudad y las Palabras el martes 3 de octubre

Teresa Crimesi, gran dama de la edición francesa, viene a la UC



Editora de Michel Houellebecq, de Yasmina Reza y Michel Onfray. Trabajó en Garzanti de Italia y en Gallimard y Flammarion, dos de los sellos más grandes de Francia. Y pese a que había jurado que nunca escribiría un libro, Teresa Crimesi (1945) debutó en la literatura en 2016, con 71 años, en la novela autobiográfica La triunfante.
Nacida en Egipto en 1945, de padres italianos y nacionalizada francesa, Crimesi fue una de las editoras más influyentes de París. Ahora suma a su trayectoria la creación literaria: ya trabaja en su segunda novela, tras los elogios recibidos en La triunfante, una historia de educación lectora que recoge sus recuerdos de infancia y juventud.

De ello y seguramente de su vasta experiencia en la edición hablará Crimesi en su visita al país, el martes 3 de octubre, a las 18.30 horas, en el ciclo La Ciudad y las Palabras del Doctorado en Arquitectura de la UC.

Publicada por Anagrama, la novela se extiende en su formación como lectora y deja fuera su trayectoria editorial. “El de editor es uno de los oficios más bonitos del mundo: soy y fui editora y me gustan sus dos facetas, la espiritual y la comercial, pero si hubiera incluido esa experiencia en La triunfante, habría volcado demasiada pasión y habría roto el equilibrio, y el libro se habría alejado de mi propósito”, dijo en la presentación del libro en España.
Para ella, La triunfante habla de “los sueños que tiene una mujer de conquistar el mundo, habla de guerras, de heroicidad, y esto no se habría adaptado al relato de una editora”.
De acuerdo con Jorge Herralde, editor de Anagrama, se trata de “una novela elegante, fluida, sofisticada, que en realidad forma una novela escondida y que está surcada por las lecturas de la protagonista, que podría ser o no Teresa Crimesi”.

En un reciente encuentro de editores en Barcelona, Crimesi sostuvo: “No puedes publicar sólo lo que se venderá; una editorial, un libro es el hijo ilegítimo y turbulento de la cultura y del comercio; los grandes nombres, como Gallimard, respetaban a ambos padres”.
 
 
 
 

Wednesday, September 06, 2017

DE NUESTROS SOCIOS: DON ROBERTO AMPUERO


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